1.200 adoradores mantienen abierta nueva Capilla de Adoración Perpetua en la Catedral

Desde este sábado abrió la Capilla de Adoración Perpetua en la Catedral de Ciudad Quesada. Cortesía.
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Desde este 14 de setiembre, los fieles católicos tienen una nueva Capilla de Adoración Perpetua. La Diócesis de Ciudad Quesada inauguró este espacio que está ubicado costado norte de la Catedral.

La Capilla está abierta las 24 horas de los 7 días de la semana. 1.200 adoradores son los que tienen a cargo la perpetuidad de la adoración al Santísimo.

Las personas pueden asistir a la hora que quieran o a la hora que necesiten y siempre habrá alguien a cargo de la adoración.

«Con mucha alegria y esperanza, abrimos, inauguramos y bendecimos la capilla de adoración de esta Catedral, justamente en este contexto litúrgico tan profundo y significativo. Desde la fe de la iglesia, creemos y afirmamos que el misterio salvífico y redentos de la cruz se actualua y perpetúa en el sacrificio de la Eucaristía, lo gustamos, contemplamos y adoramos en la celebración de la misa y también en el culto fuera de la misa que la iglesia le tributa a este sacramento admirable, fuente y cumbre de toda la vida eclesial», dijo Monseñor José Manuel Garita en su homilía.

Esta Capilla tendrá varias funciones para los fieles y desde su creación tiene un objetivo claro de evangelizar.

El Obispo puntualizó las funciones de este nuevo espacio de adoración.

«1- Escuela de oración y adoración: donde tratemos íntimamente con el maestro, donde escuchemos qué nos dice, donde le digamos qué sentimos y qué necesitamos. Adorar y adorar… porque son tantos los motivos y razones para adorar el amor infinito de Dios.

2– Espacio de contemplación: donde entremos en la profundidad del misterio y logremos una unión íntima con la voluntad de Jesús. Contemplar es entrar y deleitarse con el misterio, es dejar llevar por Dios, sumergirse en el abismo infinito de su amor.

3- Experiencia de silencio: donde nos acallemos externa e internamente para escuchar, para estar atentos a la voz del Señor, para dejarnos envolver por la presencia de aquél que lo llena todo. El silencio nos lleva al encuentro orante con nosotros mismos, pero, sobre todo, con el señor. Silencio profundo y fecundo.

4- Fuente de fecundidad apostólica: estamos convencidos de que la fuerza, la gracias, el impulso, y la eficacia de todo lo que hacemos en la iglesia viene de la Eucaristía. Desde este ministerio se gestan y brotan tantos frutos que solo el señor puede hacer producir para bien nuestro y crecimiento de la comunidad eclesial.

5- Fuente de santificación: desde la adoración, la contemplación y oración eucarística se gesta la transformación y la santificación de las personas. Es totalmente cierto que la oración cambia la vida y nos hace entrar en la vida del santo por excelencia, que nos hace partícipes de su santidad como vocación propia de los discípulos suyos».

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