lunes, 30 noviembre 2020

12 mil crayolas de colores se unen a la lucha contra la violencia infantil en la región

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En el marco del 31 aniversario de la aprobación la Convención de los Derechos del Niño, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF) crearon una estrategia para llegar a los hogares de las familias costarricenses y que los niños y niñas puedan alertar sobre situaciones en donde se vulnera alguno de sus derechos y las formas en que pueden recibir ayuda o denunciarlo.

La estrategia representa una inversión social de $25.000 que permitirá llegar a más de 30 mil estudiantes de preescolar, primer y segundo ciclo.

Desde el 18 de marzo y por el resto del año el Ministerio de Educación Pública suspendió las clases presenciales. Según datos del MEP, el paso a lecciones virtuales ha implicado que el MEP perdiera el contacto con cerca de 91.000 estudiantes.

“Los centros educativos no son solo un lugar en donde los y las estudiantes llegan a aprender, sino que también son un sitio de contención, que les permite al personal docente identificar posibles situaciones de riesgo que podría estar viviendo los niños y las niñas y con la pandemia hemos perdido este espacio, especialmente en los casos en donde los estudiantes no tienen acceso a las clases de manera virtual”, indicó Rocío Solís, directora de la Contraloría de Derechos Estudiantiles del Ministerio de Educación Pública (MEP).

Por su parte, el Patronato Nacional de la Infancia determinó que la pérdida del vínculo de los estudiantes con los centros educativos también ha afectado las posibilidades de que las niñas y niños reporten a sus docentes o compañeros situaciones de violencia en sus hogares.

Debido al riesgo por contagio del virus provocado del SARS-CoV-2, muchas familias han optado por no llevar a las niñas y niños a los centros de salud u hospitales. Según lo observado por PANI, esta situación también ha implicado una disminución en las posibilidades de que el personal de salud pueda detectar situaciones de abuso o maltrato.  

De acuerdo con PANI, las principales situaciones de abuso sexual, maltrato y agresión se dan en el seno del hogar. Debido a la Pandemia, las familias se han visto en la obligación de pasar más tiempo en sus hogares, en muchos casos en condiciones de hacimiento debido a la pobreza y en condiciones de stress debido al desempleo y la atención de los estudios de las niñas y niños.

A los elementos anteriores, se suma el hecho de que muchas niñas y niños tienen menor contacto con familiares externos a su núcleo familiar cercano como abuelos, tíos, etc, quienes puedan apoyarles en aquellas situaciones donde los padres u otro miembro que vive en el hogar sea el perpetrador de las agresiones. 

Previo a la pandemia, los datos proporcionados por el servicio de emergencia 9-1-1, el Hospital de Niños y el registro de denuncias sistematizadas por el Patronato Nacional de la Infancia, confirmaban un aumento de 2,340 denuncias más, casi un 12%, con respecto al total de denuncias recibidas en el 2019.

La cantidad preocupa tanto como el tipo de violencia de que se trata; la negligencia en sus diferentes formas sigue apareciendo como una de las denuncias más frecuentes, juntamente con un creciente porcentaje de casos relacionados con la violencia sexual.

El total de denuncias realizadas al PANI por situaciones que generan amenaza o violación de derechos de las PME, durante el primer trimestre del 2019 fue de aproximadamente 20.122, para este mismo periodo este valor fue de 22.462, lo que representa un incremento de un total de 2340 denuncias más, casi un 12% más, con respecto al total de denuncias recibidas en el 2019. 

Los incrementos más altos según el tipo de amenaza o violación de derechos, fue en el caso de:

  1. Negligencia por Educación: con casi un incremento del 73% más en relación con el 2019 (27 denuncias más).
  2. ESC: con casi un incremento del 44% más en relación con el 2019 (72 denuncias más).
  3. Con porcentajes similares de incremento alrededor de un 28%, se encuentran: negligencia por salud, abuso sexual e ideas suicidas. 

Tanto el PANI como el Hospital de Niños han destacado públicamente su preocupación ante la posibilidad de que las situaciones de abuso y maltrato contra la niñez se estén incrementado pero que no se estén poniendo en evidencia debido a las limitaciones oportunidades que tienen las niñas y niños de reportar estas situaciones a personas adultas de confianza.

Esta situación llevó al PANI, en conjunto con UNICEF a buscar una estrategia que permitiera “ingresar” en los hogares y comunicarse con los niños, niñas y sus cuidadores para denunciar si se está en presencia de una posible situación de riesgo.

Esta campaña va dirigida a estudiantes, de 4 a 12 años, quienes por diversas razones no cuentan con acceso a Internet o medios de comunicación para recibir clases a distancia, producto de la pandemia de COVID-19. Además, incluyen los números de contacto, donde pueden llamar en caso de tener una consulta o querer denunciar una situación de violencia en el hogar.

“Estamos muy satisfechos de poder materializar este proyecto, que busca llegar a muchos niños y niñas alrededor del país y que hoy están en los hogares, y que no tienen a su alcance los métodos ordinarios de denuncia para acompañarlos con un material lúdico que además les brinde información para la denuncia. Se identificaron las zonas de mayor riesgo; y además se respetó la identidad cultural de región indígena a través de mensajes en su lengua, para su mejor comprensión”, indicó Gladys Jiménez, Ministra de Niñez y Adolescencia. La Jerarca destacó que la campaña incluye 1000 cajas de crayolas con los mensajes en cabécar.

A través de la plataforma que ha implementado el MEP y la Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil, para la distribución del material de trabajo que deben presentar los estudiantes para ser calificados, es que se entregarán estas 30 mil cajas de crayolas en Turrialba (cubre la zona de Chirripó), la zona fronteriza con Nicaragua, Santa Cruz y Cañas. Todas estas regiones están definidas por las instituciones de atención directa, como de alta vulnerabilidad de los derechos de las personas menores de edad que ahí viven.

“Estamos entregando las crayolas para la protección de los niños y niñas más vulnerables. Con esto buscamos responder al aumento de casos de violencia hacia niños y niñas a causa de la pandemia. Con ellas, los estudiantes no solo tienen mensajes que les ayuden a detectar situaciones de violencia, sino que además les permitirán dibujar y expresar sus sentimientos”, afirmó Patricia Portela, representante de UNICEF para Costa Rica.

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