Con solo 18 años, Jonathan Soto jamás imaginó que su proyecto del colegio se convertiría en su propia empresa.

En 2015 y con apenas 18 años Jonathan Soto, vecino de Cuatro Esquinas de Pital, jamás imaginó que un proyecto del colegio se convertiría en su propia empresa.

Fue un proyecto de ExpoJoven en el Colegio Técnico de Pital donde desarrolló una crema para humectar y proteger la piel. El éxito del producto le aseguró el tercer lugar de la competencia y también la idea de ir más allá de una simple tarea.

Trabajando como zapatero los fines de semana en Aguas Zarcas, logró ahorrar 100 mil colones que le permitieron dar sus primeros pasos como emprendedor.

«Yo me iba todos los sábados a arreglar zapatos, con lo que ganaba me ayudaba para ir al colegio y de ahí hice un pequeño ahorro para poder invertir en material».

Su pequeño emprendimiento lo acompañó con el oficio de los zapatos, pero al entrar a la Universidad a estudiar Administración de Empresas, tuvo que buscar un trabajo que le ayudara a solventar mejor sus gastos.

Fue así como ingresó a una oficina de contabilidad. No obstante las horas laborales y las de estudio complicaron el panorama. Jonathan tuvo que tomar una difícil decisión, o se dedicaba al trabajo o terminaba sus estudios.

Él tenía muy claro lo que quería en su vida, renunció a su trabajo, se enfocó en su carrera e inició una investigación para crear más productos naturales que ayudaran a las personas.

«En la U hice un curso sobre metodologías de investigación, entonces empecé a buscar información sobre productos naturales y más beneficios para piel. Luego hice unas muestras y vi resultados muy positivos, por ejemplo una de las muestras logró aclarar una mancha en la piel a una muchacha, eso me motivó aún más.», relató Soto.

El camino del emprendedurismo

El comienzo no fue fácil, Jonathan cuenta que debió tomar su bolso lleno de muestras y salir de su casa sin rumbo, tocando las puertas de cada comercio. Pasó por días buenos y otros no tanto pero siempre con la convicción de que podía salir adelante.

«Muchas veces la propia familia le dice a uno que si el producto no se vende qué hago, que si las cosas salen mal, y lo llenan a uno de dudas, pero en esto uno tiene que ser perseverante porque nada se logra de la noche a la mañana», expresó.

Hoy Jonathan tiene 21 años de edad y su empresa Pro-DERMIS ofrece más de 28 productos como cremas exfoliantes, protector solar, máscaras de arcilla, aceite para cabello, shampoo, jabones y hasta maquillaje para cejas, todos ellos a base de productos naturales.

Pro-Dermis fabrica más de 600 unidades de productos por bimestre.

Estos se distribuyen en más de 10 macrobióticas en Aguas Zarcas, Pital, Fortuna y Ciudad Quesada. Ahora se prepara para colocarlos en distintos puntos del país.

«Ya tengo ofertas de compra para distribuir a nivel nacional, solo estamos esperando culminar con algunos detalles para empezar», dijo.

En total Jonathan produce más de 600 unidades cada dos meses, el trabajo lo hace en un cuarto especializado en su casa de habitación.

Los precios de los productos van desde los ¢2.000 hasta los ¢6.000 colones.

Este sancarleño insta a todas aquellas personas que quieran crear su propia empresa a que confíen en sí mismos.

«Mi empresa nació de un proyecto de chiquillos y la gente no cree en eso, entonces yo tuve que creermela, yo siempre le digo a la gente una frase que es media pachuca, pero que me ha dado resultado: Hay que mandarse al agua, quitarse los miedos, las dudas y actuar». 

Si usted desea adquirir los productos de Pro-Dermis para su negocio o consumo personal puede contactarlos en su página de Facebook Pro-DERMIS Costa Rica o en su sitio web prodermiscr.com

Comentarios