Este viernes San Carlos sumó 5 nuevos casos y Los Chiles otros 5. En total, 10 de los 22 que registró el país. Foto: SCD

Aunque es invisible para el ser humano, ¡ahí está!, al acecho.

Este 6 de abril Costa Rica cumple su primer mes de convivir con el SARS-CoV-2, virus que causa el COVID-19 y desde entonces, sin misericordia, provocó múltiples problemas tanto en salud como en la economía nacional.

Fue la tarde de ese día, cuando el Ministro de Salud, Dr. Daniel Salas, anunció lo que nadie quería saber.

El primer caso, fue una mujer estadounidense captada en La Fortuna, mientras disfrutaba de unas vacaciones pero quien fue movilizada inmediatamente a San José junto a su pareja.

2 días después, ya eran 6 los casos positivos en el país. Para ese momento apenas y alguien podía imaginar lo que pasaría en el país.

La primera señal llegó con la cancelación de eventos masivos. Ese 10 de marzo, autoridades de Salud anunciaban que las medidas eran por hasta 3 semanas, algo que no pasó y debió extenderse. Ese mismo día, anunciaron la reducción al 50% de la capacidad de sodas y restaurantes y hasta el cierre de espacios públicos.

La segunda,fue el 16 de marzo cuando la Iglesia Católica anunció la cancelación de las actividades en vía pública de Semana Santa.

Así de a pocos, todo empezó a cambiar. El comercio como nunca antes: sucumbió. Empezaron los despidos, ceses y recortes además de cierres de empresas que se volvieron inevitables. Algo tan grave como el mismo virus.

El COVID- 19 empezaba a ganar terreno en medio de una cultura costarricense, deporsí, necia. No había forma de que los costarricenses captaran el llamado constante de las autoridades hasta que el 18 de marzo, el llamado del Ministro Salas fue vehemente: «Por favor reaccionen, reaccionen. Ocupo que reaccionen»

Este mensaje en tono de desesperación caló en el raciocinio de muchos costarricenses, lamentablemente no en el de todos, pero llamó clara a sentar cabeza y cuidarse.

Los casos aumentaban, y la intención era a toda costa, frenar la curva de crecimiento para no colapsar el sistema de salud del país y poder atender a todos los pacientes bajo las mismas condiciones.

Este es el histograma desde el primer caso confirmado el 6 de marzo. Fuente Ministerio de Salud.

Balde de agua fría al cantón

El 19 de marzo y ya con poco más de 60 casos confirmados en el país, San Carlos recibió la noticia de los 2 primeros ciudadanos contagiados con el virus.

Desde entonces, la vida cambió, ya no es igual.

Un desmesurado silenció se apoderó de las ciudades, entre ellas la querida Ciudad Quesada.

El coloso de Barrio San Martín dejó de latir al unísono, y solo quedan recuerdos de esas tardes y noches de fútbol en las que el sancarleño vestido de rojo caminaba junto a su familia hacia el Estadio Carlos Ugalde.

Rodeado de cinta amarilla, el parque central refleja una remebranza de las carcajadas de cientos de niños que en su momento disfrutaron del área de juegos sumidos en su inocencia pura.

El Mercado Municipal guarda entre sus paredes el recuerdo de miles de conversaciones acompañadadas de un café, un casado, una empanada o una torta arreglada. En sus pasillos solo quedan las huellas del transitar de cientos de sancarleños que movilizaban la ciudad.

Hoy, los portones de metal son el nuevo rostro de una ciudad que en su momento fue testigo de como un pueblo celebró año nuevo, festivales, conciertos, triunfos electorales y hasta un campeonato de primera división.

Aún, el futuro es incierto y lo único claro es que, hay que quedarse en casa. Toca todos poner de nuestra parte, nunca fue más fácil protegernos a nosotros mismos y a quienes amamos. ¡QUEDÉMONOS EN CASA!

Comentarios