Hablemos de los dos huecos

Nota: en este texto expreso la manera en que entiendo un tema harto complejo y venido a enredo del cual muchas personas están opinando. Esta opinión busca ser sencilla, por eso no es exacta ni completa. Aclaro que no tuve participación alguna en el devenir de estos acontecimientos.

Nota: en este texto expreso la manera en que entiendo un tema harto complejo y venido a enredo del cual muchas personas están opinando. Esta opinión busca ser sencilla, por eso no es exacta ni completa. Aclaro que no tuve participación alguna en el devenir de estos acontecimientos.

1. Hablemos del primero. El llamado “hueco financiero” que se le achaca al gobierno de Luis Guillermo Solís no significa que se haya malgastado, perdido o sustraído dinero de las arcas del Estado.

2. ¿Dónde está la plata que provocó este “hueco financiero”? Para todos los efectos, se podría decir que está en los bolsillos de todos los funcionarios públicos del país, quienes la recibieron como parte del aguinaldo 2017 (ojo que es una forma muy sencilla de verlo, pero fue para eso se usaron esos recursos. Lo explico un toque mejor en el punto 5).

3. ¡Santísima! ¿Pero qué fue lo que ocurrió en diciembre del año pasado? Debido a problemas de liquidez (dinero contante y sonante en la bolsa) registrados a lo largo del 2017, el gobierno buscó la forma de conseguir un préstamo “barato” a largo plazo para pagar sus obligaciones de fin de año. Aunque no lo crean, hasta aquí todo va bien… bueno, más o menos bien.

4. El problema es que el mecanismo empleado para lograr ese préstamo barato no funcionó (denme chance de llegar a los párrafos 12 y 13 de este texto), así que el gobierno tuvo que adquirir deuda a cortísimo plazo y con una tasa de interés alta. Fue más o menos como pegar tarjetazo o requerir los servicios de “Beto le presta”.

5. Las obligaciones de fin de año — entre ellas los aguinaldos del sector público — se pagaron, sin embargo, ese subidón en el pago de intereses a corto plazo no estaba a la vista cuando el Ministerio de Hacienda formuló ni cuando la Asamblea Legislativa aprobó el Presupuesto Ordinario del 2018. Es decir, el gobierno sabía que tenía que endeudarse como típicamente lo hace, lo que nunca previó fue que tuviera que hacerlo a tasas de interés de “garrotera”.

6. Para honrar sus obligaciones crediticias, en el mes de marzo del 2018 el gobierno tuvo que trasladar recursos de la partida “pago de deuda de largo plazo” a la partida “pago de deuda de corto plazo”, pues lo presupuestado en la segunda partida resultó insuficiente dada la deuda contraída en diciembre. Esto se hizo mediante un decreto en el mes de marzo 2018.

7. Esta modificación hizo que la partida “a largo plazo” debiera ser “fondeada” mediante la presentación a la Asamblea Legislativa de un presupuesto extraordinario, que no es otra cosa que aumentar lo que la Asamblea le autoriza al Poder Ejecutivo a gastar para su funcionamiento. (Recordemos que el Gobierno solo puede gastar lo que la Asamblea Legislativa le autorice a gastar).

8. Hay quienes dicen que esta movida aumentó la deuda; sin embargo, yo le creo a la ministra de Hacienda quién señaló que este presupuesto extraordinario no aumentó el déficit ni la deuda — lo dijo en medios de comunicación y en la Asamblea Legislativa — y ello es así pues, agregó la tesorera nacional Marta Cubillo en la Asamblea Legislativa, todo el stock de deuda fue presupuestado.

9. Ahora hablemos del segundo hueco:

10. Otra cosa distinta es el “hueco fiscal”, el cual ocurrió en la segunda Administración Arias Sánchez, cuando el déficit pasó de 0.2% en el 2008 a 5.0% en el 2010 y desde entonces se convirtió en una bola de nieve que crece y crece conforme pasa el tiempo. El problema es que este “hueco fiscal” existirá mientras no se dé un cambio de la legislación fiscal del país. Desde tiempos de Abel Pacheco (hace 15 años), la Asamblea Legislativa viene discutiendo proyectos de reforma sin llegar a una decisión que logre los cambios estructurales necesarios.

11. Hablemos de los dos huecos a la vez:

12. Se sabe que CR al no tener una economía basada en materias primas como el cobre o petróleo tiene que garantizar su operación a partir del cobro de impuestos y, si se queda corto — como viene ocurriendo desde hace añales — tiene que endeudarse cada vez que tenga que hacer pagos como las planillas, las pensiones y los intereses de las deudas. Estoy seguro de que esto último todos o casi todos lo sabemos: que no existe una bóveda como la de Rico Mac Pato de la cual el gobierno saca el dinero para el pago de sus obligaciones. Sin embargo, acá la cuestión es ¿por qué CR tuvo que recurrir a una “garrotera” para financiar lo que le hacía falta en diciembre del 2017?

13. La respuesta es dura y la gente lo sabe: la economía no viene bien desde hace rato. Los ingresos son inferiores a los gastos y eso se ha convertido en una bola de nieve que ya está asustando a inversionistas, quienes cada vez están menos dispuestos a prestarle dinero al país en las mismas condiciones de siempre. Ya no somos un cliente “Platinum” ni “Gold”. Cuando esto ocurre, no es que se cierra el crédito, si no que como el riesgo es alto, ¡prestan por poco tiempo y a tasas de interés muy altas… just in case!

14. Los organismos financieros internacionales y las calificadoras de riesgo vienen advirtiendo sistemáticamente que el país tiene que resolver su problema fiscal, que revertimos la salud fiscal lograda entre 2002 y 2009 y que es en la Asamblea Legislativa donde está trabado este asunto. Es decir, que el problema económico que tenemos se debe al desacuerdo político existente en la Asamblea Legislativa.

15. Tanto la pasada Asamblea Legislativa como la actual le reclaman al gobierno que dé muestras de reducción de gastos y le señalan temas como reducir viajes al exterior, publicidad y consultorías. Lo asombroso es que, si se llevaran a cero esas partidas a lo largo de todo un año, solo conseguiríamos disminuir el déficit fiscal en 24 milésimas.

16. Mientras no se apruebe este plan, el país seguirá poniendo parches que solo calman episodios de dolor (como la aprobación de los Eurobonos en el gobierno de doña Laura Chinchilla, que le permitieron acabar cómodamente su periodo de gobierno), pero no curan el mal crónico que sufren nuestras finanzas.

17. Remato: Estamos ante dos situaciones que popularmente hemos denominado “hueco”, pero son cosas diferentes aunque llegan a cruzarse entre sí. El hueco presupuestario no profundizó el hueco fiscal ni mucho menos lo causó, pero sí es una expresión del proceso de descomposición de nuestra economía.

18. El verdadero problema es la profundidad del calado del hueco fiscal, pues mientras este exista seguramente continuaremos conociendo de otros huecos que aparecerán inevitablemente cada cierto tiempo. De no resolverse este problema, pronto podríamos ver amenazada la misma convivencia democrática y paz social en nuestro país.

Sobre el autor del artículo

Luis Emilio Jiménez González
Politólogo.
Cédula: 205400745

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