La vida después de Felipe

Doña Ivannia Umaña y su pequeño Lucas comparten en el cuarto de juegos de Felipe

Doña Ivannia y don Jimmy aún recuerdan cada minuto de aquél 6 de diciembre de 2017. Ese día, supieron que tras 3 biopsias, muchas sesiones de quimioterapia y radio terapia, la amputación de una pierna y luchas incansables, su hijo Felipe aún tenía cáncer.

Hace dos semanas, el cantón se conmocionó al conocer la noticia del fallecimiento de Felipe Paniagua Umaña, un pequeño de solo 8 años a quien muchos conocieron por ser la inspiración de Los Toros del Norte. Pero, antes, Feli, como lo llaman sus seres queridos había dejado una huella imborrable entre quienes tuvieron la dicha de conocerle. No solo inspiró a los hoy, campeones sino tocó cientos de corazones más.

Casi 3 años pasaron desde que una “pelotita” en su tibia se convirtió en la lucha de un guerrero que ganó una batalla. Ese monstruo maligno llamado tumor, lejos de intimidar o hacer temer al guerrero, lo haría grande ¿cuál grande?; ENORME.

“Felipe nunca decayó, nos enseñó a ser fuertes, a prepararnos. Solo él podía darnos la fuerza que hoy tenemos. Recuerdo que cuando me veía llorar me decía: “mami, no sea tan dramática”. Mientras yo recibía resultados negativos“, contó Ivannia Umaña, su mamá.

Esa fue la lección 1. Ser fuertes.

Doña Ivannia, don Jimmy Paniagua, Lucas y Felipe en Navidad

Desde hace casi un año, desde el 5 de junio de 2017, Felipe aprendió a vivir sin una pierna. Amputarla, era una de las formas en las que podía sacarse ese tumor de su cuerpo.

“Aprendió a usar las muletas. Al principio se caía pero se levantaba, nunca quiso usar la silla de ruedas a tal punto que volvió a la escuela caminando y llegaba a darme quejas por que no lo dejaban subirse al play. Poco a poco todos a su alrededor entendimos que había que dejarlo”, añadió su mamá.

Y así fue. Felipe siguió su vida normal.

“El duelo de Feli fue de un día. Recuerdo que me llamó y me dijo: “mami, no voy a llorar más, voy a estar felíz”. Y en efecto al día siguiente era el mismo Feli, nunca más lloró, nunca más se quejó de no tener una pierna”, dijo doña Ivannia.

Esa fue la lección 2. Nunca debemos quejarnos por las circunstancias que la vida nos pone de frente

A finales de 2017, otra “pelotita” en la ingle, le daba una bofetada a las esperanzas de una familia que nunca dejó de creer en Dios.

Para ese entonces, la masa ya tocaba articulaciones y operar era riesgoso. Ya no había nada qué hacer más que buscar tratamientos alternativos. Aquella masa crecía y crecía en solo días.

“Él mismo fue quien dijo que ya no quería más quimioterapia. Estaba cansado. Fue a radioterapia y el tamaño de la masa disminuyó . Fue cuando decidimos que debía volver a la escuela, recuperarle su dieta, complacerle con helados. Por más que intentó no pudo ir más a la escuela y entonces sus compañeros venían a casa, disfrutó”, narró doña Ivannia.

Yo, tenía un nudo en mi garganta, contenía lágrimas, pero ver a doña Ivannia con tanta paz, narrar aquellos 3 años de lucha me hacía contenerme. La casa olía a paz.

Lección 3. La paz está en el corazón

Un día, acariciando los colochos de Feli, su mamá notó que había más “pelotitas”. Lo impensable llegó. Feli tenía 6 tumores más en su cabeza y otro cerca de su hombro. Nunca lo pensaron por que aquél primer tumor siempre estuvo localizado en su pierna derecha. El diagnóstico ya era otro.

Así, fue a celebrar un gol con los Toros del Norte, al Estadio Carlos Ugalde, uno de sus sueños cumplidos.

Así, los Toros del Norte lo visitaron en su casa.

Así, lidió batallas vestido como sus ídolos de Star Wars en pleno hospital.

Así, recibió un video del actor de Hollywood Mark Hamill, famoso por interpretar a Luke Skywalker en Star Wars. “La fuerza está contigo y siempre lo estará”, fue su mensaje.

 

Lección 4. Cuando sos grande de corazón, hasta los grandes te siguen de corazón

El viernes 25 de mayo, personal del área de cuidados paliativos del Hospital San Carlos, hicieron su visita semanal a Felipe. Ese día, notaron que ya los signos vitales de él disminuían poco a poco. Sus fuerzas eran menos.

Tuvieron que ponerle el tratamiento para el dolor, intravenoso por que ya el oral no funcionaba. Ya casi no podía hablar y le costaba tanto respirar que llegó al punto de tener que usar oxígeno”, narró su madre.

Solo días antes, ambos: mamá e hijo tuvieron una conversación que marcó el inicio de la ida de Feli de este mundo.

Él estaba en la sala y quería ir a su cuarto. Yo lo alcé para llevarlo pero me decía que le dolía. Cuando lo acosté le dije:

-Perdón Feli, ya ni te puedo alzar.

– Él me dijo: mami no llore, Dios me eligió

-Solo pude contestar: Si lo eligió a usted, me eligió a mi, por que soy su mamá

Ese día, aprendí que él nos estaba preparando para su partida y desde entonces todo fue más tranquilo”, contó doña Ivannia.

A este punto, yo tragaba grueso. Veía de reojo un cuarto lleno de dibujos y legos. Todos de Felipe, mientras su mamá me contaba cómo fueron sus últimas horas junto a su hijo.

“Todo fue muy rápido. Él, ya no podía hablar así que encontramos una forma de comunicarnos. Para decirme sí, me levantaba una ceja; para decirme no hacía un ruido con lo que le quedaba de voz”, dijo su madre.

Fue así como ella, acompañó a este guerrero en su trance hacia el cielo, donde pertenecen los ángeles.

“Yo le preguntaba:

¿Es lindo lo que ves?, él me levantaba la ceja

¿Ya viste a tu prima?, él me levantaba la ceja

Ahí supe que ya Feli no estaba en su cuerpo. Ya se había ido”, dijo

Sin embargo aún Feli daba sus últimas luchas. Sus signos daban muestra de vida áun.

26 de mayo de 2018, 8:20 p.m. El último suspiro de Felipe se lo dio a su mamá, su papá y aquél hermano que siempre quiso y añoró, hoy de 7 meses.

Junto al pequeño Lucas, su hermanito, en su cama, en su casa en San Gerardo de Ciudad Quesada, Felipe emprendió el viaje a la vida eterna.

Lección 5. Hasta el último suspiro de tu vida, entrega amor

A dos semanas de la partida de Feli, doña Ivannia quiso compartir este testimonio para dar Fe del del Poder de Dios.

“Dicen que los papás no estamos preparados para ver partir a nuestros hijos pero Felipe, entre tantas cosas, nos enseñó que la fortaleza viene de Dios. Claro que duele, yo aún creo que me va a llamar o a veces creo que voy a verlo venir, pero me da tranquilidad saber que está allá arriba, jugando sin dolor con sus dos piernas”, dijo doña Ivannia.

El recuerdo está fresco. Todo sigue intacto ahí. Felipe decidió que todos sus legos serán herencia para su hermano y dejó distribuidas otras de sus cosas como la silla de ruedas e incluso una prótesis que nunca pudo usar.

Se fue en casa, tranquilo, sin dolor. En la cama de “mamita y “papito” que tanto le gustaba. Lleno de amor, con sueños cumplidos. Con meta alcanzadas.

¿Cómo un niño de solo 8 años puede ser capaz de enseñarnos tanto?

Muy fácil. “Dios lo trabajó, lo preparó y lo hizo con nosotros. El trabajo de Feli aún no termina y desde donde está estoy segura que seguirá tocando corazones”, dijo muy convencida su madre.

A mi, solo me faltaba una pregunta.

¿Sienten que perdieron la lucha contra el cáncer?

“¡Jamás!, ganamos esa batalla, por que Feli entró al reino de los cielos, a su vida eterna como un triunfador. Acá enterramos un cuerpo enfermo, acá enterramos los tumores, pero el alma sana llegó donde Dios en Victoria”, contestó su mamá.

Lección 6. Nadie muere si mantenemos su recuerdo. Nadie muere si tenemos certeza de que disfruta de la Vida Eterna.

Una última lección: Dios da sus peores batallas, a sus mejores guerreros.

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Periodista con más de 20 años de experiencia. Graduada de la Universidad Latina. Trabajó en medios como TVN Canal 14, Al Día, Radio Columbia, Repretel y Canal 9. Socio fundadora y directora de San Carlos Digital.