Olvidar su celular en una huída habría delatado a Arrieta

Las investigaciones contra el portero Román Arrieta habrían iniciado hace cerca de un año.

La noche del 17 de abril de 2017, un día después del último descenso de San Carlos, autoridades judiciales irrumpieron en una bodega, antigua empacadora de raíces y tubérculos en San Isidro de Peñas Blancas.

Ahí, encontraron una tonelada de droga, casi 60 millones de colones en efectivo, 4 mil euros y 23 mil dólares.

Pero también encontraron un teléfono celular, aparentemente el de Arrieta, quien lo habría olvidado cuando huyó del sitio al ingreso de la policía.

“El teléfono estaba ahí porque lo olvidó, creemos que fue de los que logró huir ese día y este fue uno de los elementos principales para vincularlo a la organización”, explicó Alejandro Araya, Fiscal Adjunto de San Carlos.

Luego de eso, empezó a armarse el rompecabezas: dos detenidos, 2 en fuga y un celular de uso personal.

“Esta era una organización insipiente, apenas empezaban con los contactos, buscando clientes, creemos en Europa donde la cocaína es hasta 3 veces más cara que en USA, empezaban a montar logística, buscando donde almacenar y cómo trasegar”, añadió Araya.

A Arrieta, lo vinculan con trabajos operativos, relaciones de confianza con los líderes de la agrupación, ambos detenidos hace un año.

“Este tiempo nos sirvió para asegurar lo que en un principio estábamos sospechando y era la relación de Arrieta con los detenidos en abril anterior. Se trataba de una persona con perfil insospechado y era difícil pensar que estuviera ligado a un caso como estos y entonces requirió del estudio y análisis no solo de 3 o 4 llamadas sino de mucha información que se logró para tomar la decisión que tomamos”, agregó el fiscal.

Araya agregó que el tiempo de investigación les permitió afianzar la tesis que presentan para solicitar la prisión preventiva contra el portero.

Durante el desarrollo de la investigación se logró establecer que, un día después de la captura de la pareja, Arrieta acudió a una empresa de telefonía a solicitar una tarjeta SIM (chip telefónico), lo que coincide con el hecho de que perdiera la anterior producto de su huida ante la intervención policial en el sitio mencionado.

Asimismo, la Fiscalía ha encontrado vínculos directos entre el sospechoso y la actividad de Salazar y Castro, detenidos en la primera intervención policial, así como una relación de amistad con estos; además se estableció la participación de los tres en una sociedad anónima que tiene a su nombre una quinta de recreo en el sector de Altamira, San Carlos, la cual fue inspeccionada como parte de la investigación.

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