Aunque suene muy trillado, aún hay personas con la creencia de que sudar mucho es sinónimo de bajar de peso, y se someten a métodos extremos que pueden resultar hasta peligrosos, es normal verlos envueltos en bolsas plásticas o con las famosas fajas milagrosas realizando ejercicio. Si queremos resultados reales, debemos tener constancia, disciplina y no optar por el camino fácil.

La sudoración es el principal mecanismo de termorregulación (regulación de la temperatura corporal) y al sudar perdemos líquidos y sales minerales, que hará perder peso momentáneamente, pero al volver a hidratarnos (tomar agua o bebida hidratante) recuperamos ese peso perdido.

¿Pero entonces, cómo “quemamos” la grasa? Punto clave, la grasa no se quema ni se suda, la grasa se oxida, siendo fuente importante de energía al realizar ejercicio físico moderado.

Por esta razón el utilizar fajas “reductoras”, bolsas plásticas o incluso hacer ejercicio durante la hora de mayor sol NO AYUDAN a quemar más grasa, lo único que estamos logrando es que nos deshidratemos, o lo más peligroso, sometiéndonos a un posible golpe de calor (cuando la temperatura corporal es mayor a 40° C).

Recordemos que el método número 1 para realmente disminuir el porcentaje de grasa corporal es implementando una alimentación balanceada junto con la práctica de ejercicio moderado.

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