Leandra y su papá Eddy Cruz en su finca en El Roble de Cutris. Cortesía

«Uno entra al CEACO, solo, caminando solo hasta que se topa al patólogo y a una psicológa. Me pusieron un video en una computadora, estaba en una bolsa, me enseñaron el rostro de mi papá, tenía los ojos tapados, le quitaron las gasas de los ojos y así lo reconocí. Tuve que reconocer el cuerpo de mi papá por un video, sola».

Así de cruda es la realidad que vivió Leandra Cruz, una enfermera obstetra del Hospital San Carlos quien atendía un nacimiento cuando recibió la noticia de la muerte de su padre a causa de covid-19

Don Eddy Cruz Rocha murió el 25 de julio en el CEACO. Todo un roble, trabajador, alegre, optimista y lleno de fe, a sus 79 años y cardíopata, fue diagnosticado con el virus apenas una semana antes de su muerte.

«Cuando me dijo que tenía covid me dijo que se sentía bien, él estaba bien. Ya luego (4 días después) me dijo que solo sentía que se desgarraba por dentro y que tosía sangre. Yo no podía imaginar el dolor que podía tener cuando me decía que solo sentía que se desgarraba por dentro», contó Cruz.

Su salud se complicó y fue trasladado al Hospital de Los Chiles y luego, vía aérea hasta el CEACO.

Don Eddy, era uno de los fundadores de una pequeña comunidad fronteriza llamada el Roble de Cutris. Ahí, se contagió con el virus y hasta allá llegaban los encargados de salud para su seguimiento antes de que su salud se deteriora. A hoy, es el único sancarleño fallecido por el virus.

«Yo sabía que si él entraba ahí ya no lo íbamos a ver más. Yo solo le dije que sabía que entraba pero no sabía si salía y eso es lo que quiero que la gente entienda, mi papá hablaba, estaba súper bien y aún creo que es una broma muy pesada por que esto es muy diferente a cualquier otra causa de muerte», añadió.

Separse fue duro para esta familia. Dichosamente, por medio de médicos conocidos dentro del centro, mantenían información sobre el estado de salud de su padre. Era la única forma de saber de forma constante su evolución.

Su estado empeoró y entró en paro cardiorespiratorio.

A las 10:28 de la mañana de ese 25 de julio, don Eddy falleció

«Sin un familiar a la par, con gente que usted no conoce, es horrible y eso es lo que la gente no entiende. Me decían que si me repetían el video, que podían devolverlo pero no, yo sabía que él era mi papá. Yo sentía que necesitaba a mi hermano a la par y ni una foto pude tomar para que mis hermanos lo vieran».

La familia decidió incinerar el cuerpo de don Eddy para hacer menos dolorosa la despedida bajo las circunstancias de su fallecimiento. Llevarlo solo a un cementerio, iba a ser más doloroso para ellos.

Hoy, Leandra cuenta su historia para hace conciencia, decirle a la gente que cuidarse es indispensable en estos momentos.

«Esto no es una muerte de las normales, la gente cree que no les va a pasar y esto mata. La gente cree que esto es un chiste y no, la gente se muere y muere consciente por que mi papá en todo momento estuvo lúcido. ¿Usted sabe lo que es morir asfixiado? Pues así es como se mueren y por eso le digo usen todas las medidas que se tienen que utilizar y quédense en casa», concluyó.

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Lilliam Ordeñana Tenorio
Lilliam Ordeñana Tenorio
3 días atrás

Cuanto lo siento que jehová le de fortaleza mi chiquita