Andrea tiene 30 años de edad y 9 como oficial en la Policía de Tránsito. Foto: SCD

Existen historias de vida llenas de amor, dedicación y humildad ante el enorme desafío que significa ser madre. Madres que no se detienen ante la adversidad y por el contrario, se fortalecen.

Una de ellas es la de Andrea Segura Salas, una mamá ‘mayúscula’, una mamá con todas las de la ley.

Esta sancarleña de 30 años de edad y vecina de Barrio San Martín combina sus funciones como mamá con el de hacer cumplir la ley en carretera. Desde hace 9 años es oficial de tránsito, los últimos 2 en la delegación del cantón.

Apenas a sus 16 años, aún sin finalizar el colegio, trajo al mundo a su «Santi», como le dice de cariño a su hijo que hoy tiene 12 años de edad y cursa el sétimo grado del colegio.

El padecimiento de cáncer de su madre la llevó a buscar un trabajo con mayor estabilidad, pues estar en plazas interinas en distintas instituciones no era suficiente.

«Con la enfermedad de mi mamá llegó el momento de buscar un trabajo más estable que me permitiera aportar más a la casa y a las necesidades de mi hijo. Fue cuando se dio la opción de entrar a la Policía de Tránsito y desde el primer día estoy enamorada de lo que hago acá», relata.

Sus incios como oficial de tránsito estuvieron en San José, en zonas complejas, que asegura le ayudaron a forjar su caracter y preparación para atender situaciones en carretera.

Sin embargo, cómo a muchas, lamentablemente le tocó luchar contra los estereotipos de que una mujer ejerza como Policía de Tránsito.

«Al principio fue muy dificil, el ser joven, ser mujer, entonces la gente lo veía a uno como ‘indefenso’. Gracias a Dios nunca he tenido problemas grandes, la gente lo que hace es gritarle a uno insultos pero aprendí a ignorarlos y enfocarme en mi trabajo», señala.

Andrea trabaja 10 horas por día en horarios rotativos. En sus días libres, está pendiente del estudio de su Santi y de aprovechar el mayor tiempo posible para compartir juntos.

«Es difícil, pero lindísimo. Él está acostumbrado a que muchas veces trabajo más de la cuenta porque esto me apasiona, por eso siempre le he enseñado a que sea independiente y pueda hacerse las cosas él solito. Y cuando tenemos tiempo lo aprovechamos al máximo, tengo un hijo super amoroso y siento que he hecho las cosas bien. Ahora ya como va creciendo está en sus cosas con los amigos y como dicen siente uno que ya va sacando sus alas (risas)», dice.

No hay que ahondar mucho para saber que Santi es el motor de vida de Andrea, sus ojos exaltan un brillo intenso en cada momento que lo recuerda y lo menciona.

Pero celebrar el Día de la Madre le genera a Andrea un cúmulo de sensaciones. Por una parte feliz con su pequeño y por otra, extrañando a su mamá, doña Viria Salas, reconocida por su trabajo como regidora municipal en 2006 y que partió de este mundo hace 6 años.

«La extraño mucho… muchísimo, sufrí demasiado cuando falleció y aún no consigo superarlo del todo. Es una fecha muy dificil, pero tengo que aprender a aceptar las cosas, me hubiese encantado que ella me viera acá en la delegación cumpliendo mis sueños, que viera a Santi en el colegio», describe con voz entrecortada.

Andrea mantiene metas y sueños intactos. Su licenciatura en administración de empresas le abre espacio para asumir labores administrativas en la delegación y prepararse en su objetivo de llegar a ser en un futuro, la directora de la Policía de Tránsito.

Andrea trabaja 10 horas por día en horarios rotativos. Su misión en las calles es hacer cumplir la ley y velar por la seguridad de todos.

«Tal vez la gente diga que uno estudió otra cosa y es policía, pero no, yo llevo mis metas. Desde que entré acá llevo la idea de en algún momento ser la directora, algo que estoy encaminando y sé que tengo que luchar porque hay que romper estereotipos, pero no me rindo, quiero ser una buena líder, me gusta aprender y enseñar a los demás», afirma.

La Andrea seria y estricta que vemos a diario con su uniforme de trabajo dista mucho de la Andrea mamá. Pero en ambas funciones comparte cosas en común, una de ellas, la responsablidad de velar por la seguridad de su Santi y de quienes viajan en carretera.

La entrega hacia los hijos es un distintivo de las mamás, sin importar las condiciones en las que les toque en la vida. Misma entrega y pasión con la que Andrea decidió servir a su país, algo que sin duda heredó de su madre, que hoy, la acompaña desde el cielo.

Es por esta razón, que saludamos en este día a todas las madres que como Andrea se levantan cada mañana a luchar por su familia y por aportar a que seamos una mejor sociedad.

Comentarios