En la comunidad hay cerca de 300 familias. Aplican la medida a partir de las 8 de la noche. Foto: SCD
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8 en punto de la noche. Primero una, luego otra, la que sigue y así sucesivamente hasta que las 8 sirenas que hay en la comunidad, avisan que es la hora.

A partir de ese momento, el populoso barrio se convierte en un pueblo fantasma. Los vecinos son capaces de escuchar el silencio propio de la noche. Llegó el momento de cerrar las puertas de las casas y comercios. Nadie sale.

Desde el fin de semana, San Gerardo de Ciudad Quesada es el primer barrio en el país que, por su propia voluntad, aplica un «toque de queda» por llamarlo así.

Por medio de su Comité de Seguridad sugirieron a sus vecinos mantenerse en sus casas después de la hora dispuesta y la respuesta fue, más que afirmativa.

«No vamos a obligar a nadie por que el paso es voluntario y la calle es pública. La gente lo ha entendido muy bien, de hecho en el transcurso del día casi no se ve movimiento y a las 8 de la noche, ya todo el mundo va para las casas», contó Nuria Vega, encargada del Comité de Seguridad de San Gerardo.

Desde esta semana, el supermercado de la comunidad también cierra a las 8 de la noche. La cooperativa encargada del transporte público de autobús gestiona cerrar sus carreras a esa hora.

La lucha contra el COVID-19 encontró una fortaleza en esta comunidad.

Las cerca de 300 familias que habitan este lugar están unidas en los subcomités de seguridad. Por medio de los «chats» pasan información, mantienen libre de personas ajenas a la comunidad sus lugares y ahora se organizaron con esta medida.

Patrullas de la Fuerza Pública hacen rondas además, no solo para contener delincuencia sino que ahora se suma con un mensaje en altavoz de: «Quédese en casa».

«Según lo que tengo entendido somos la primer comunidad y aplicar esto y que, increíblemente la gente a respetado pero no nos interesa ser los primeros sino hacer conciencia, hemos tomado todas las medidas», agregó Vega.

Antes de esto, ya la comunidad había ordenado el cierre del área de juegos y de la plaza, debido a que los niños estaban fuera de clases pero reunidos en esos espacios públicos.

Además, sugirieron que solo una persona por familia fuera al supermercado y la gente lo cumplió. Luego la administración del propio supermercado aplicó el método «pulpería», para que nadie ingresara en grupo al negocio.

El aislamiento social lo entendió muy bien esta comunidad. Algo que aún no terminan de captar algunas comunidades y algunas personas.

Las medidas son por tiempo indefinido con la esperanza de que, pronto, todo vuelva a la normalidad.

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